miércoles, 27 de diciembre de 2017

Teocuícatl: Himnos Sacros Del Sem Anawák

Teocuícatl: Himnos Sacros De La Antigua Religión...

Parte I, dedicada al Tezcatlipoka Azul

                                      CANTO A WITSILOPOSHTLI 

Witsiloposhtli, el joven guerrero,
el que obra arriba, va andando su camino...
No en vano tomé el ropaje de plumas amarillas;
porque Yo Soy que ha hecho salir el Sol.
El Portentoso, el que habita en región de nubes:
¡Uno es tu pie! 
El habitador de fría región de alas: 
¡Se abrió tu manto!
Al muro de la región de ardores,
se dieron plumas, se va disgregando,
se dio grito de guerra...
¡Ea, ea, ho ho! 
Mi Dios se llama DEFENSOR.
 Oh, ya prosigue, muy vestido va de papel,
el que habita en la región de ardores, en el polvo,
en el polvo se revuelve en giros.
¡Los de Amantla son nuestros enemigos!
¡Ven a unirte a mí!
Con combate se hace la guerra:
¡Ven a unirte a mí!
¡Los de Pipiltlan son nuestros enemigos!
¡Ven a unirte a mí!
Con combate se hace la guerra:
¡Ven a unirte a mí!


CANTO DE TLÁLOK
Ay, en México se está pidiendo prestamos al Dios. 
En donde están las banderas de papel 
y por los cuatro rumbos están en pie los hombres
 ¡Al fin es el tiempo de su lloró! 
Ah, yo fui creado y también festivos manojos 
de ensangrentadas espigas, 
conduzco al patio sagrado de mi Dios.
 Ah, tú eres mi caudillo, oh Príncipe Divino, 
y aunque en verdad tú produjiste tu maíz, 
sustento nuestro, aunque tú eres el primero, 
sólo te causan vergüenza.
Ah, pero si alguno me causa vergüenza, 
(es) porque no me conocía bien: vosotros, 
en cambio, sois mis padres, mi sacerdocio, 
Serpiente-Tigre...
Ah, de Tlalokan, en nave de turquesa, 
salió y no es visto Acatonal. 
Ah, ve a todas partes, ah, ve, extiéndete en el Poyautlan. 
Con sonajas de nieblas es llevado al Tlalokan. 
Ah, mi hermano Tozcuecuesh
Yo me iré para siempre: Es tiempo de su lloro
¡Ah, envíame al Lugar del Misterio, bajo su mandato!
Y yo le dije al príncipe de funestos presagios:
Yo me iré para siempre 
¡Es tiempo de su lloro!
Ah, a los cuatro años entre nosotros es el levantamiento: 
Sin que lo sepan ellos, gente sin número, 
en la Mansión de los Descarnados: Casa de plumas de quetzal, 
se hace la transformación; es cosa propia del 
Acrecentador de los hombres. 
Ah, ve a todas partes, ah, ve, extiéndete en el Poyauhtlan. 
Con sonajas de niebla es llevado al Tlalocan.

CANTO A XOCHIPILLI
Encima del campo de juego de pelota
hermosamente cante el precioso faisán:
Está respondiendo a Sintéotl.
Ya cantan nuestros amigos, ya canta el precioso faisán:
en la noche lució Sintéotl.
Solamente oirá mi canto Quién Tiene Cascabeles,
Quién Tiene Rostro Enmascarado, solamente oirá mi canto:
Sipaktonali.
Pongo la ley en Tlalokan: 
Soy el Proveedor de bienes (pongo la ley).
En Tlalocan yo, el Proveedor, yo pongo la ley.
Oh, yo he llegado allá donde el camino se reparte
Yo Soy Síntéotl.
¿A dónde iré? ¿A dónde seguiré el camino?
Soy el Proveedor de Tlalocan. ¡Llueven los Dioses!

CANTO A MAKUIL-XÓCHITL
(Cinco-Flor)
De donde las flores están enhiestas he venido yo:
Viento que proveerá, Dueño del rojo crepúsculo.
Del mismo modo, tú, Abuela Mía,
La De La Máscara, (eres) Dueña de la aurora.
Viento que proveerá, Dueño del rojo crepúsculo.
Oh Dios de los presagios funestos,
oh, Señor Mío, Teskatlipoka:
Responded al Dios Mazorca.

AL DIOS DE LAS AGUAS
¡Llego, llego!
Vengo del mar, de en medio de las aguas,
donde el agua se tiñe: de la aurora son los tintes.
No soy más que un cantor:
Flor es mi corazón:
ofrezco mi Canto.
Vengo hasta acá del país de la lluvia:
vengo a dar deleite al Dios.
No soy más que un cantor:
Flor es mi corazón:
ofrezco mi Canto.
Dueño del agua y la lluvia,
¿Hay acaso, hay acaso tan grande como tú?
Tú eres el Dios del mar.
Cuántas son tus Dolores,
cuántos son tus Cantos.
Con ellas deleito en tiempo de lluvia.
No soy más que un cantor:
flor es mi corazón:
ofrezco mi canto.
Todo me fue dado aquí:
mi abanico, mi plumaje de quetzal, los perfumes,
mi curvo cayado, mi florón de papel,
en la casa de los musgos acuáticos,
en la casa de la luz.
Cuántas son tus flores,
cuántos son tus cantos.
Con ellas deleito en tiempo de lluvia.
No soy más que un cantor:
flor es mi corazón:
ofrezco mi canto.
Ya llegué hasta acá,
vedme aquí.
Soy un cantor,
vengo a deleitar,
vengo a hacer reír al Dios.
¡Soy un cantor!
Con valiosas flores me hice un collar,
gozo de variadas flores, con ellas bailo:
la bella florescencia de flores amarillas
son mi cayado, son mi abanico.
Soy un cantor,
vengo a deleitar,
vengo a hacer reír al Dios.
¡Soy un cantor!
Ay, a región ingrata he llegado:
no es aquí la región de las lluvias del Dios.
Te vengo a dar deleite,
vengo a acabar con tu tristeza.
Vengo a hacer muelle el patio del Águila,
vengo a refrigerar el patio de la Flor.
Soy un cantor,
vengo a deleitar,
vengo a hacer reír al Dios.
¡Soy un cantor!





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