lunes, 4 de diciembre de 2017

Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl: Arquetipo Del Iniciado Tolteka Parte I

Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl: Arquetipo Del Iniciado Tolteka (Parte I)

Con esta nueva entrada quiero dejar muy en claro cuál es mi postura acerca de la existencia de Se Akatl, quien tomó el nombre del Dios a quien se consagró para siempre; y cuya leyenda se fundió con el relato de la querida Divinidad Tolteka. Por un lado, la escuela evemerista piensa que los Dioses fueron hombres mortales que tras su muerte fueron divinizados, y por el otro lado, la escuela historicista piensa que los mitos siempre han sido representaciones abstractas de las fuerzas de la naturaleza; mi postura personal es que en torno a Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl, es que ambas escuelas tienen la razón. Estas son cosas que a modo de conjeturas científicas, aun con el riesgo de equivocarse y tropezar, nos sirven para profundizar en aquellos conocimientos antropológicos e históricos con los que desafortunadamente no contamos. Mi postulado es el siguiente: los iniciados en el culto tolteka representaban el papel de Ketsalkóatl, y por medio de actos mágico-teatrales, intentaban manipular los ciclos agrícolas de la naturaleza, a la par que aprendían filosóficamente de está; entonces El Dios Ketsalkóatl fue tanto una Divinidad, como varios hombres de carne y hueso que representaron su papel

Lo que yo expongo aquí, es que los jovencitos nobles eran iniciados en la escuela del Tolteka, por medio de este relato heroico-divino, es decir; los seleccionados por los Tlamatinimes (maestros) y  teotekutlis (sacerdotes), entraban y se consagraban a una vida en honor a Teskatlipoka, con el fin de alcanzar la sabiduría de Ketsalkóatl. Los jovencitos quien había pasado ya su estudio en la escuela Kalmekák, quizá después de los quince años; "decidían" (o bien, eran "llamados"), a iniciarse como sacerdotes y sabios de sus pueblos, se iban a estudiar junto con los sacerdotes a los teokali; donde se encerraban libremente y se apartaban del mundo. Con una disciplina autentica, un corazón idealista y entregado, con los cabellos largos y una dieta rigurosa; los jovencitos tenían como objetivo final: volverse los iniciados de los antiguos misterios y hacer crecer en ellos la llama del espíritu, volverse uno con la Divinidad. 

Tratare de demostrar como el relato Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl encaja muy bien con el calendario ritual Shiupowali, lo cual quiera decir que ambos están conectados entre sí; y quizá nos ayude a arrojar mas luz sobre los misterios toltekas. En pocas palabras, creo que la historia de Se Akatl era la historia del arquetipo de hombre perfecto, los maestros enseñaban esta historia a sus pupilos; estos debían recorrer la senda del héroe-Dios en rituales de paso que los tlamatinimes y teotekutlis les tenían preparados, antes de admitirlos en la casta sacerdotal. 



Con esto conjeturo, -y además puedo evidenciar-, que no solo existió un sólo Ketsalkóatl, si no que existieron varios iniciados, quienes después se volvieron sacerdotes y tras su muerte virtuosa, fueron divinizados, (o se dijo que se hicieron uno con la Divinidad, de la cual procedían); y que después fueron llamados Ketsalkóatls. Para las mentes muy "occidentalizadas", lo que yo les expongo les pues puede resultar muy "exótico" o inverosímil, pero para tranquilizarlos les puedo poner el ejemplo de los santos católicos, o de los diversos budas que han existido. 

Podríamos decir sin ningún error, como expone Guillermo Marín, y otros autores sobre conocimiento antiguo, que Ketsalkóatl es el símbolo perfecto de la iluminación (o santidad), y que es el equilibrio perfecto entre el cambiante mundo material de la serpiente, y el espíritu libre e inmutable que vuela a lo alto del quetzal. Pensar en nuestra querida Divinidad como un prototipo de Jesucristo nawatl, es un error fatal, no podemos dar demasiado crédito a las palabras de los misioneros católicos que llenaron de interpolaciones cristianas las creencias anáwakas; como se ha dejado engañar e ilusionar Frank Díaz, autor del evangelio de ketsalkóatl. Sin más por aclarar, les presento mi nuevo trabajo. 

Así vivían los muchachos su camino a la iluminación, su camino para encender el fuego de Su Espíritu

Meses 18 y 19, vísperas de año nuevo, Iskali y Nemontemi: Los últimos meses en el mundo del Sem Anawak, correspondía a los meses de Iskali y Nemontemi; meses que van desde el 26 o 27 de enero al 21 o 22 de febrero; este era un periodo de meditación, de paz, de purificación por medio del agua y del fuego espiritual o cósmico; los jóvenes adolescentes eran recluidos y apartados de los excesos del mundo; seleccionados como ofrendas santas y consagradas a Tloke Nawake. En el relato arquetípico de Se Akatl, recogido por Miguel León Portilla, los anales de Kuatitlán lo exponen poeticamente así: 

En el año 2-Conejo 
vino a llegar Ketsalkóatl allá a Tolantsinco, 
donde estuvo cuatro años, 
hizo allí su casa de ayunos, 
su casa de travesaños verdes... 
Años 3-Caña, 4-Pedernal, 5-Casa. 
En este año fueron a traer los toltecas a Ketsalkóatl 
para que fuera a gobernarlos, 
allá en Tula y fuera también su sacerdote. 
En el año 2-Caña hizo en Tula su casa de ayunos, su casa de penitencia, el lugar donde una y otra vez hacía súplicas... 
Allí colocaba sus espinas de penitencia, 
en lo alto del monte Shikókok 
y en el lugar mismo de las espinas en Uitzco,
 también en Zíntoc y en el Nonowualtépek, 
en el monte de los nonowualkas. 
Y sus espinas las hacía de jades, 
plumas de quetzal eran sus ramas de abeto, 
también hacía ofrenda de fuego 
con turquesas genuinas, jades, corales. 
También eran ofrendas suyas, serpientes, aves, mariposas 
que él sacrificaba. Y se refiere, se dice, que Ketsalkóatl invocaba, 
hacía la Deidad para sí, a alguien que está en el interior del cielo. 
Invocaba a la del faldellín de estrellas, a la que hace lucir las cosas; 
Señora de nuestra carne, Señor de nuestra carne; 
la que da apoyo a la tierra, el que la cubre de algodón.   


En la Ruina Definitiva de Tula y los toltekas, podemos leer lo siguiente sobre el sabio Wemák: 

 En el año 2-Caña se disgustaron, se irritaron y fueron a enfrentarse al llamado Wémak. Los toltekas lo habían encontrado siendo niño, lo habían tomado y lo habían criado y educado. Seguramente era la ofrenda del Dios Teskatlipoka, su hechura y su vestigio, para que los toltekas-shishimekas y los nonowalkas-shishimekas se destruyeran y se enfrentaran. Y cuando era ya un joven Wémak ordenó que su casa la custodiaran los nonowalkas. Y luego los nonowalkas le dijeron: -Así será, oh mi príncipe, haremos lo que tú deseas. Así los nonowalkas custodiaron la casa de Wémak. 



Mes 1, Atlkawualo, Kuauwitlewua, Cese de aguas y aumento de los árboles, Año Nuevo: En este periodo de tiempo o mes, el pueblo entero se congregaba para agradecer e implorar a la Divina Dualidad que traía el agua necesaria para la subsistencia del Anáwak; esto seguramente debió de ser especialmente importante para los iniciados en el culto de la Serpiente "emplumada". Véase, los primeros meses del calendario Shiupowali.

Nuestro príncipe 
Se-Akatl Ketsalkóatl 
edificó sus cuatro palacios, 
su casa de travesaños verdes, 
su casa de coral, su casa de caracoles, 
su casa preciosa de quetzal. 
Allí una y otra vez hizo súplicas, 
hacía merecimiento, allí vivía en abstinencia. 
Y justamente a la mitad de la noche, 
bajaba al agua, 
allí donde se nombra palacio del agua, en Amoshko. 

Mes 2, Tlakashipewualistli, El desuello de las personasEste era de los tiempos que vivían con más intensidad los iniciados; el momento de desprenderse del mundo materialista y encarnado, y por medio del autosacrificio, convertirse en un verdadero maestro tolteca y sacerdote del Dios Por Quien Se Vive. El mostrarle ante el Espejo Humeante su realidad, -con un símbolo lunar como es el conejo, el cual tenía el conejo de la Luna- le hacía ver su fealdad interior al iniciado, su forma bruta y no trascendente, solo el espíritu podía llenarla de belleza: 

Y se dice, se refiere que cuando vivía Ketsalkóatl, 
muchas veces los hechiceros quisieron engañarlo, 
para que hiciera sacrificios humanos, 
para que sacrificara hombres, pero él nunca quiso,*
porque quería mucho a su pueblo que eran los toltecas. 
Sus ofrendas eran siempre serpientes,
aves, mariposas, que él sacrificaba... 
Y se dice, se refiere que esto enojó a los hechiceros. 
Así empezaron éstos a escarnecerlo, a hacer burla de él. 
Decían, deseaban los hechiceros afligir a Ketsalkóatl, 
para que éste al fin se fuera, como en verdad sucedió... 
Se convocaron entonces los hechiceros,
 los que se llamaban Teskatlipocka, Iwimékatl, Toltékatl. 
Dijeron: es necesario que deje su ciudad Ketsalkóatl, 
allí habremos de vivir nosotros.  
  
Aquí los supuestos "hechiceros", (obvia interpolación cristiana), no son otros que los sacerdotes y tlamatinimes, quienes se llevan al iniciado lejos del mundo terrenal, le enseñan y le prohiben ser idolatra. El que los sacrificios humanos bien fueran una mentira completa, o que se realizaron en circunstancias excepcionales, (como en el caso los guerreros vikingos quienes sacrificaban a sus prisioneros de guerra), se demuestra AQUÍ; es decir, el DIOS MAS ALTO de los toltekas, el ARQUETIPO POR EXCELENCIA DE MAESTRO TOLTEKA, PROHIBE tajantemente los sacrificios humanos; prohibiciones parecidas al que el yaveh bíblico le hace al pueblo judio, y por eso este pueblo se caracterizo por no realizar sacrificios humanos conscientemente. Por el otro, quizá originalmente el texto antes de la conquista debió decir algo como: *Los toltecas quisieron enseñarle, para que sacrificará su humanidad, para que se sacrificara como los otros hombres, pero él no quería... Sobre la identidad de los hechiceros no hay ninguna duda, el Esplendor de Tula, narra: "Finalmente se les pregunto, de donde venían, estos respondieron: de allá del cerro de los sacerdotes, del cerro de los toltekas".

Entonces habló Teskatlipoka: yo digo, yo, 
hagámosle saber qué apariencia tiene su cuerpo. 
En seguida confirieron entre sí, cómo habrían de hacerlo. 
Primeramente ya va Teskatlipoka, consigo lleva un espejo, 
pequeño, reluciente por ambos lados, lo lleva envuelto. 
Cuando llegó allí, donde vivía Ketsalkóatl, 
dijo a los servidores que lo guardaban: 
¡id a decir al sacerdote que ha venido un joven 
que viene a mostrarle, que viene a hacerle ver cómo es su cuerpo! 
Entraron luego los servidores, 
lo que habían oído, fueron a decirlo a Ketsalkóatl. 

A partir de aquí, empieza el desprendimiento de la materia, y la elevación espiritual; pasando primero por un rito de paso, que incluía la muerte simulada, y la resurrección o renacimiento como alguien nuevo; este rito de paso incluía los ritos de matrimonio sexual sagrado con la Suma Sacerdotisa, y la embriaguez con pulque y mezcal, e incluso hongos alucinógenos. 



Meses 3 y 4, Tosostontli y Huey Tosostli,  El Matrimonio SagradoEl pulque es la bebida consagrada y predilecta de la Diosa Soshikétsal, Ella enseño a la humanidad a hacerla y a beberla; en estos meses los iniciados pasaban por una etapa de muerte ritual, que incluía, ademas de escenas sobre el descenso al reino de los muertos y sus pesares; la ingestión de pulque y hongos alucinógenos, además de yerbas como posiblemente la marihuana. Los ancestros no se parecen en nada a los modernos drogadictos, o gente seudo espiritual que utiliza los caminos antiguos como pretexto para embriagarse y drogarse; los ancestros sabían lo poderoso que eran éstas herramientas, que nos ayudan a abrir paso a las otras realidades, y solo las utilizaban en rituales místicos-sagrados. En otras palabras, todo en el mundo esta echo para nuestro bien, pero todo en exceso es muy malo o perjudicial; por eso la filosofía tolteka siempre hablaba de una vida moderada y equilibrada. Miguel León Portilla, en el relato que recopiló llamado El Esplendor De Tula, narra lo siguiente: 

Una vez más vienen los magos.
Llegan al palacio real, piden ser introducidos.
Y por una y por dos veces, hasta por tres son rechazados.
Al fin los pajes indagan de qué región vienen.
Responden que del Monte de los Sacerdotes
y del Monte de los Artífices.
Cuando Ketsalkóatl lo sabe, deja que lleguen a él.
Entraron, le saludaron, le ofrecieron la comida que le
llevaban preparada. Cuando el rey hubo comido,
le rogaban que bebiera.
No quería beber el rey:
-Enfermo estoy, les decía, esa bebida que traéis
me hará acaso perder el juicio, me hará acaso morir.
Ellos insistían en que al menos con el dedo la probara.
Probó Ketsalkóatl con el dedo
y se quedó incitado a beber.
Bebió él y mandó a sus guardias
que también con él bebieran.
Cuatro veces le dio el mago y le rogaba la quinta.
Se le sirvió la quinta en honor de su grandeza,
y cuando la hubo gustado, bebió en mayor cantidad.
Entonces se desvanece y se pone como muerto;
se ensimisma y siente en su alma los más sabrosos deleites.
Lleno de gozo bebía y quería que todos bebieran.
Así que todos están ebrios, le dijeron:
-Ketsalkóatl, canta. Oigamos cuál es tu canto; alza el canto, Ketsalkóatl. Ketsalkóatl entonces canta:


"Mis casas de ricas plumas, mis casas de caracoles, dicen que yo he de dejar".

El matrimonio sagrado era un concepto clave en todas las culturas antiguas; era la unión perfecta de las dos polaridades, una unión tan hermosa capaz de dar vida. Las Sacerdotisas Del Sexo, la Grandes Sacerdotisas de Soshikétsal-Omesiwatl, se juntaba sexualmente con el iniciado, para dar vida a un Hijo Divino, la semilla sería plantada en la madre tierra, y esta nos traería el maíz que se sacrificaría por nosotros al crecer. Debió entonces el iniciado casarse con las cuatro sacerdotisas representantes de la Diosa Omesiwuatl: Soshikétsal, Shilonen o Shikomekóatl, Uishtosiwuatl o Shalshitlikue, Tonantzin o Atlatonan; es decir, teniendo un coito sagrado o hierosgamos con cada una; debió vivir con ellas veinte días. En otras palabras, este Hijo Dios o Hija Diosa, representante del Espíritu De La Vida, estaría ya seleccionada o seleccionado desde su nacimiento, para sacrificarse como sus padres en honor a los Dioses, es decir, prestar servicio en su templo. El Esplendor De Tula continua narrando  así: 

 Lleno entonces de alegría, manda traer a la reina, 
a la Estera Preciosa: 
-Id y traed con vosotros a la reina Ketsalpéatl,
la que es deleite en mi vida, 
para que juntos bebamos hasta embriagarnos. 
Fueron entonces los pajes hasta el palacio de Tlamashwuayan 
y de allí a la reina trajeron: 
-Señora reina, hija mía, nos manda el rey Ketsalkóatl, 
que te llevemos a él: quiere que con él te goces. 
Y ella les responde: -Iré. 
Cuando Ketsalpéatl llega, va a sentarse junto al rey 
y le dieron de beber cuatro veces, 
y la quinta en honor de su grandeza. 
Y cuando estuvo embriagada, comenzaron a cantar los magos 
y se levantó titubeante el mismo rey Ketsalkóatl 
y le dijo a la princesa en medio de cantos: 
-Esposa, gocemos bebiendo de este licor. 
Como estaban embriagados, nada hablaban ya en razón. 
Ya no hizo el rey penitencia, ya no fue al baño ritual, 
tampoco fue a orar al templo. 
Al fin el sueño les rinde. 

Cierto frailecillo ignorante dijo que Ketsalkóatl había sucumbido a la tentación del hechicero Teskatlipoka, y se había acostado con una ramera de nombre Soshikétsal.*

Estando ya alegre Ketsalkóatl, dijo: 
Id a tomar a mi hermana mayor, Ketsalpétatl, 
¡que juntos los dos nos embriaguemos! 
Sus servidores fueron allá, 
donde ésta hacía penitencia, en el cerro de los nonowalkas. 
Le fueron a decir: Hija nuestra, señora Ketsalpétatl, 
penitente, venimos a tomarte, 
te aguarda el sacerdote Ketsalkóatl, 
tú vas a ir a estarte con él. 
Ella respondió: Bien está vayamos, oh servidores. 
Y cuando hubo llegado, se sentó al lado de Ketsalkóatl. 
Entonces le dieron cuatro jícaras de bebida fermentada, 
y una más que fue su libación. 
Luego Iwimékatl y Toltékatl, los embriagadores, 
así cantaron a la hermana mayor de Ketsalkóatl, 
entonaron: ¡Hermana mía! ¿en dónde está tu morada?, 
¡Oh tú, Ketsalpétatl, embriaguémonos...! 
Y después ya se va Ketsalkóatl, se levanta, 
llama a sus servidores, por ellos llora.
   
En la Ruina Definitiva de Tula y los toltekas podemos leer: 

En seguida Wémac pidió mujeres, dijo a los nonowalkas: 
-Dadme una mujer, yo ordeno que ella tenga 
las caderas gruesas de cuatro palmos. 
Le respondieron los nonowalkas: -Así se hará...




Mes 5, Toshkatl, Sequía Y Sacrificio Espiritual Del Iniciado: En este mes, el novicio o iniciado en los misterios sacerdotales de Ketsalkóatl, debía vivir en carne propia el sacrificio que traería consigo su despertar espiritual, y su trascendencia y supervivencia más allá de la muerte; y claro, como un ritual mágico-religioso; hacer crecer la simiente para todo su pueblo. El joven era el Uey Tlatoani temporero, representante en la tierra del monarca y de Teskatlipoka; el joven debió ayunar muchos meses antes, debía tener una cintura pequeña y afeminada, cabello muy largo, debía desarrollar un andar grácil, y la casta sacerdotal le enseñaba a tocar la flauta y a cantar. Lo pintaban completamente de negro, fumaba tabaco, y la gente le daba flores para que las oliera, además de tener que quemar incienso del copal. El último día de su reinado como Dios temporero, antes de formar parte de la casta sacerdotal y vivir una vida de abstinencia y sacrificio; el joven debía caminar libremente por las escalinatas del tempo o teokali, debía en cada escalinata quebrar una flauta en compañía de doce siervos, al llegar arriba ofrendaba libremente su corazón al Dios más alto, TESKATLIPOKA; se desprendía para siempre de la materia, desollándose a si mismo, o venciendo su propio enemigo; y llevando desde ahora en adelante una vida de abstinencia y oración. El resto de los jóvenes de ambos sexos, no iniciados, celebraban esto con juegos y fiestas, hacían diversas danzas, ofrendaban papel picado y comidas. 

La Ruina Definitiva de Tula y los toltekas, habla de Wemák con estas palabras: 

"Los toltekas lo habían encontrado siendo niño, lo habían tomado y lo habían criado y educado. Seguramente era la ofrenda del Dios Teskatlipoka, su hechura y su vestigio..."

La Huida de Ketsalkóatl, lo narra así:

De nuevo emprendió el viaje; 
llegó a la cima que está entre el Monte Humeante 
y la Mujer Blanca, y allí sobre él y sobre sus acompañantes, 
que consigo llevaba, sus enanos, sus bufones, sus tullidos, 
cayó la nieve y todos congelados se quedaron allí muertos. 
Él, lleno de pesadumbre, ya cantaba, ya lloraba:
 largamente lloró y de su pecho lanzaba hondos suspiros. 
Fijó la vista en la Montaña Matizada y allá se encaminó. 
Por todas partes iba haciendo prodigios 
y dejando señales maravillosas de su paso. 
Al llegar a la playa, hizo una armazón de serpientes 
y una vez formada, se sentó sobre ella 
y se sirvió de ella como de un barco. 
Se fue alejando, se deslizó en las aguas 
y nadie sabe cómo llegó al lugar del Color Rojo, 
al lugar del Color Negro, a Tlilan, Tlapalan, el país de la Sabiduría.

Y así lo narra los anales de Kuatlitlán:

En el mismo año 1-Caña, se dice, se refiere 
que cuando llegó al agua divina Ketsalkóatl,
 a la orilla de las agua celestes, 
entonces se irguió, lloró, tomó sus atavíos, 
se puso sus insignias de plumas, su máscara de turquesas. 
Y cuando se hubo ataviado, entonces se prendió fuego a sí mismo, 
se quemó, se entregó al fuego... 
Y se dice que, cuando ya está ardiendo,
muy alto se elevan sus cenizas. Entonces aparecen, 
se miran, toda clase de aves que se elevan también hacia el cielo, 
aparecen el ave roja, la de color turquesa, el tsinitskan, 
el ayokuan y los loros, toda clase de aves preciosas. 
Y cuando terminó ya de quemarse Ketsalkóatl, 
hacia lo alto vieron salir su corazón y, 
como se sabía, entró en lo más alto del cielo. 
Así lo dicen los ancianos: se convirtió en estrella, 
en la estrella que brilla en el alba.



Mes 6 , 7 y 8, El iniciado participa del banquete de la vida: Estos fueron los meses de Etsalkualistli, Tekuilwitontli, Uey Tekuilwitl: De carácter más primario estas temporadas, el iniciado entendía el misterio sagrado de los alimentos, su relación con la estrella de la mañana, Venus, el regreso de Ketsalkóatl; ayudaba a administrar las ofrendas a los enfermos y se preparaban grandes comidas comunales a la gente pobre, de acuerdo por supuesto a las enseñanzas de Se Akatl Topiltsin. Tomado de los Wewetlatoli, la Palabra Antigua, y de otros textos más, esto era lo que enseñaban los toltekas a sus pupilos, el texto que estoy por presentarles podría estar plagado de interpolaciones cristianas*

I
1. Estas son las palabras con que instruyó Ketsalkóatl a los toltekas. Les dijo: "He aquí lo que nos dieron a guardar, la Antigua Palabra, donde se dice que una vida pura es como una turquesa preciosa, un jade redondo, un dulce canto sin mancha y sin sombra, salido del corazón 
2. "Sería una burla si yo ocultase uno solo de estos consejos, pues ellos son para vivir sobre la tierra y con ellos nos haremos atentos a todas las cosas. 
3. "Es un saber que como espina y viento helado pasará sobre ti, que te arrojará a la tierra y te abatirá, para que vuelvas a ti 
4. "¿Serás tú el que atienda, el que escuche, el que consiga endiosar su corazón, el que reciba y guarde adentro, para que te vaya bien, para que alcances la misericordia y vivas sobre la tierra?


II 
1. La Divinidad es Una sola, Ketsalkoatl es su nombre. Nada exige. Sólo serpientes y mariposas (cuerpo y conciencia), eso le ofreceréis. 
2. Nuestros padres y abuelos nos exhortaron diciendo que Él nos creó, Él, cuyas criaturas somos, Nuestro Señor Ketsalkoatl. -También creó los cielos, el Sol y la divina tierra (?)-
3. Así fue, en verdad: por su merecimiento y su sacrificio, él inventó a los hombres y nos hizo seres humanos. De ese modo llegó a Ketsalkóatl, el Doble Precioso, Señor y Señora de la dualidad; así transmitió su aliento y su palabra.
4. Trece son los cielos, múltiples los planos. Allí vive el Dios verdadero, esencia del Cielo. De allí recibimos la vida nosotros, los Merecidos, (masewuales), de allá cae nuestro destino cuando se escurre un niñito hacia la tierra.
5. Porque Él lo dijo, porque lo ordenó para sí, por eso existimos. No lo olvides de día ni de noche; invócale en suspiro, en aflicción.

III
1. En este mundo caminamos por lugares escarpados, un abismo de un lado y un abismo del otro. Si te mueves para acá o para allá ¿Cómo evitarás caer? Sólo en el medio es posible avanzar.
2. No te vistas de bordados ni te pongas harapos. No seas presumido, pero tampoco corriente. Que tu palabra no sea entrecortada ni muy larga. No alces tu voz ni la bajes demasiado. No camines deprisa, tampoco muy lento. Y no tomes nada como regla absoluta.
3. Evita los extremos, mantente en el medio, pues sólo en el medio existe la condición social, la condición honorable.
  
IV 
1. En la infancia, cuando aún está libre la persona, es cuando tienen compasión de ella la Divinidad, y le da sus dones. Y es en la infancia, en la edad de la pureza, cuando se merece una buena muerte. 
2. Por eso dicen los viejos que los niñitos, los chicos y las chicas, son los amigos queridos del Señor de la Cercana Compañía, viven a su lado y juntos se alegran, y son amigos. 
3. Por eso los sabios espirituales, los Merecidos, los ayunadores, tienen mucha confianza en los niñitos y niñitas; pues en verdad son de corazón bueno, sin mezcla, limpios, atentos, perfectos. Se dice que por ellos permanece la tierra y ellos son nuestra paz.
  
V 
1. Quien es tolteka es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hacen sabios los rostros ajenos, y hacen tomar un corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa. 
2. Quien es tolteka todo lo saca de su corazón; es abundante, múltiple, inquieto, hábil, capaz; a sí mismo se adiestra, dialogando con su corazón, encontrando respuestas dentro de sí. Obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, como quien es artista; compone lo defectuoso y hace convenir lo disperso; ajustan las cosas.
3. En cambio, quien es falso tolteka, falsa tolteka, obra al azar, es una burla a la gente; opaca las cosas, les pasa por encima y las hace sin cuidado; en lugar de crear, imita; defrauda a los demás y nos roba. 
4. De este modo os convertiréis en tolteka: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Sed toltekas: hombres de experiencia propia.

VI
1. Quien enseña es luz, tea, espejo. Suyas son la tinta negra y la roja, suyos los códices. Pues ellos, ellas, son escritura y sabiduría, camino y guía veraz; conduce a las personas y a las cosas, y es una autoridad en los asuntos de la humanidad. 
2. Un maestro, una maestra, nunca deja de amonestar; hace sabios los rostros ajenos, nos hace tomar un rostro y desarrollarlo, abre nuestros oídos, nos ilumina. Es guía de guías y ofrece un camino. De ellos, uno depende. 
3.  Ponen un espejo ante nosotros para que seamos cuerdos y atentos, nos obliga a cobrar identidad. Quien enseña se concentra en sus obras, regula su camino, dispone y ordena, aplica su luz sobre el mundo. Por eso conoce lo que hay sobre este mundo y en la región de los muertos. 
4. Gracias a esto podemos aprender, todas, todos. Y así, el niño, la niña, humaniza su querer y recibe una estricta educación. Conforta el corazón de quienes le rodean, dando ayuda, remedio y curación. 
5. Quien enseña falsedades, en cambio, es como un médico que ignora su oficio o un hombre sin cordura: dice que sabe acerca de la Divinidad, que tiene la tradición y la guarda, pero es sólo vanidad. Se jacta, se infla; es un torrente, un peñascal. 
6. Amante de la oscuridad y los rincones, (?) es un sabio misterioso, alguien como un `chamán' con secretos, alguien que “fantasea” que roba a su público, pues le despoja de algo. Es un hechicero, (?) pues tuerce los rostros y los extravía, haciendo que los demás pierdan su identidad. Es la falsedad, pues encubre las cosas, tornándolas más difíciles de lo que son y destruyéndolas. Hace perecer a quienes le siguen a fuerza de misterios, acaba con todo.
  
VII 
1. Conoced ahora a quien da la salud. Quién de verdad nos da la salud es sabiduría en sí misma, da vida, prueba las hierbas, piedras, árboles y raíces, ensaya sus remedios, examina, experimenta. 
2. Quien nos da la salud es tolteka, alivia las enfermedades, da masajes, concierta los huesos, purga a la gente, hace que se sientan bien, les da brebajes, los sangra, corta, cose, hace reaccionar, cubre con ceniza. 
3. Quién miente en darnos la salud, en cambio, se burla de su prójimo, y en su burla, mata a la gente con medicinas; provoca indigestión y empeora las enfermedades. Es quien hace hechizos (¿) y que se esconde en sus secretos; posee semillas y hierbas maléficas. Quien hace la brujería;(¿) en lugar de experimentar, echa suertes, mata con sus remedios, empeora, ensemilla, enyerba.
  
VIII 
1. " he aquí al padre verdadero, a la verdadera madre: es raíz y principio de linaje de la humanidad. Bueno es su corazón, recibe las cosas, es la compasión misma y se preocupa. Es la precisión, el apoyo, con sus manos protege. Cría y educa a los niños, a las niñas, les amonesta y enseña a vivir, les pone delante un gran espejo, una gruesa antorcha que no ahuma. 
2. " quien alcanza la madurez: Es un corazón firme como piedra, un rostro sabio. Es dueño de su rostro y de su corazón. Hábil y comprensivo, buen componedor de textos, es tolteca de la tinta negra y roja, quien entiende las cosas. Y los Dioses están en su corazón y diviniza con su corazón las cosas; dialoga con su propio corazón. 
3. Y quién es artista: Conoce de los colores; sabe de matices y armonías; dibuja pies, caras, les da sombra y relieve, logra efectos. Como tolteka, pinta los colores de todas las flores.

IX
1. Acércate al quién es modelo, a quién es ejemplo, pauta y señal, libro y pintura; a quién es honorable y de buena fama, a la condición social, la luz, la antorcha, el espejo.
2. Observa a mis sacerdotes, a mis sacerdotisas, los Merecidos, las merecidas, los de vida pura, trasparentes, del bien, que no tuercen los caminos, quienes se dedican y se esmeran, son la limpieza misma, de corazón blanco, de vida sin mezcla, sin polvo ni impureza. Estas personas llegan hasta la presencia de Tloke Nawake, le ofrecen incienso, le oran, le ruegan por el pueblo.
3. Acércate a quienes, por todas partes, van haciendo lo excelente, dando brillo, dejando lo bueno, imponiendo un orden con prudencia, alegría y serenidad; a quienes son cofre y caja, sombra y abrigo, gruesa ceiba, sabino generoso que da brotes y se yergue poderoso, firme.
4. Ve con quienes no se quedaron dormidos ni se ocultaron en el sueño, con quienes no desgarraron sus labios (con calumnias); con quienes llevan en paz, sobre sus brazos y espaldas, a aquel (pequeñín) que va jugando, se divierte con tierra y duerme en la redecilla.
5. En cambio, huye de estos sitios: el festín, el río y el camino (?). No te detengas allí, porque allí está, allí habita el gran devorador, (que es) la mujer ajena, el esposo ajeno, la prosperidad, la falda, la camisa ajena.

X
1. Ámense toda la comunidad, ayudaos entre vosotros en la necesidad, con la manta, la joya, el salario y el alimento. Pues no es verdad, no es cierto si despreciáis a quienes os rodean. 
2. Dad limosna a quien tiene hambres aunque tengáis que quitaros vuestra comida. Vestid a quién va en harapos aunque quedéis sin ropa. Socorred al que os necesita aún a costa de vuestra vida. Mirad que es una vuestra carne y una sola vuestra humanidad. 
3. Recordad al anciano, la anciana, a quien es indigente, a quien sufre de la desdicha, a quien ya no se alegra, a quién ya no es feliz, a quien tiene pegado el intestino (de hambre), a quien no encuentra su casa y vive en confusión, a quién derrama sus lágrimas y muerde sus uñas (de desesperación). 
4. A quienes llevan las manos atadas a la espalda, a quienes donde las fieras, en las cárceles de la miseria van penando, a quienes por los desiertos y los montes se fatigan tras el chile y la sal, las verduras y el agua, a quienes son engañados en las plazas y tienen los labios resecos. 
5. Poned junto a vosotras y vosotros a quienes son las manos y los pies del pueblo; no con indiferencia los saludéis ni con negligencia soportéis recíprocamente vuestras cargas. Pues vosotros sois guerreros y guerreras: águilas, ocelotes; sois el sostén y el remedio. 

XI 
1. En cualquier sitio puedes tropezarte con ellos: un anciano, una anciana, un enfermo, una enferma, un niño o una niña. Por lo tanto, no tienes excusa. 
2. En cualquier sitio puedes encontrar a quien trabaja, a quien se expresa, a quien está creando algo. No estorbes entonces ni causes problemas a causa de tu ignorancia. 
3. En cualquier sitio puedes inadvertidamente romper una cabeza, violentar a alguien, arrojar orina sobre otro, hacer que pierda la buena palabra con que habla, ignorar un consejo. No te distraigas.
4. ¡Despierta, pon atención! No sea que el sueño te lleve y entonces te apoden `Señor ronquidos o bola soñolienta'.

XII 
1. Bueno es que te mantengas, que te auto-sostengas. Crea, trabaja, recoge leña, labra la tierra, siembra nopales. Con eso beberás y vestirás; pues honra, enaltece el trabajo duro.
2. Pero ¡Cuídate de las obras mundanas! Porque mucho crece, muy rápido engorda lo que enferma, lo que atormenta, lo que fatiga, lo que causa espanto. 
3. Correcto es si junto a ti es dicha la buena palabra, la que no causa daño. Si la transmites, no le excedas, ni le quites: sólo lo justo dirás. 
4. Pero, ¡Huye de las palabras vanas, distraídas! Porque sólo pervierten, no son serenamente rectas; precipitan al hueco a quien las pronuncia, nos llevan a la trampa y al lazo, a la piedra y el palo.
  
XIII
1. Con llanto y preocupación hay que recibir la herencia y la fortuna. Pero cálido es el hogar del pobre, y están tranquilos su esposa y sus hijos.
2. ¿Naciste de noble cuna? Teme por ello, podría embriagarte o hacerte presuntuoso. He aquí lo que nos hace realmente de la nobleza: tomar la antorcha y el jabón, el chile y la cal, el azadón y la semilla. Esto, en verdad, es linaje y merecimiento.
3. Modérate, vive la austeridad, verifica que los demás coman primero. Entonces toma agua y lava sus manos y sus bocas. Que no por ser noble perderás tu nobleza, ni caerán los jades, las turquesas, de tus manos llenas. 
4. Se dice que hay quien herede el trono. He aquí como mostrará su condición: Si baja su cabeza y se inclina con humildad; si mira a quién es pobre con especial consideración; si le infunden respeto su mísero ceñidor, su manto raído; si, encontrando en el camino una anciana, un anciano, le dice: `Padre mío o abuela mía: que la paz te encamine, que no tropiece tu pie'. 
5. Escucha: la cortesía, la modestia, la humildad, el llanto, el esfuerzo, eso te hará alguien noble, alguien digno de amor, y te enaltecerás. Escucha, nadie que viva en la soberbia, sea una persona jactanciosa o desvergonzada heredó el reino de sus padre.
  
XIV 
1. Conoce los símbolos, las palabras. Canta bien, habla bien, conversa bien, responde bien, ora bien. La palabra no es algo que se compre. 
2. Conoce la condición honorable, lo que es bueno: no cometas adulterio, no te embriagues, no te sometas al juego, ni al azar, no menciones tu linaje, ni tu condición de nacimiento, no seas imprudente, ni cobarde, no procures los primeros lugares. 
3. Que tu corazón no sea tu madre, que la ceniza esparcida y la encrucijada no te den órdenes, que tu deseo no devore tu pie, que una falda no te mueva ardientemente, pues envilece, desgasta, ensucia a las personas. 
4. No obres sin reflexión, ni te entregues sin tomar medidas. No comiences tu trabajo sin analizar, y sin considerarlo serenamente no te impongas. No aceptes lo que no mereces, ni reclames lo que no es tuyo, y no abuses de lo que no has creado. 
5. No te envanezcas de tus propias fuerzas. Que tu entendimiento no sea tu apoyo, ni de tu convicción te jactes. No construyas tu casa sobre tus propias opiniones, pues eres tan sólo como un pajarillo, una cuenta de jade, apenas una pluma. 
6. En cofre ajeno no te metas; en el plato de otro no te reclines. No te invites por ti mismo al convite. Que tu suerte no dependa del azar. Es peligroso, una trampa. 
7. Si alguno te sobrepasa, vaya delante. En la entrada no seas el primero. Cuando llegue el momento de hablar, que comiencen los demás. Y si Ipalnomowani no te señala, no tomes la delantera. 
8. Si te dan aquello de lo que tienes necesidad en último lugar, no te enojes luego. Y si no te dan nada, agradece por ello. Así lo quiso el Tamoanchan: es MERECIMIENTO. 
9. No te hagas de rogar, ni busques siempre que te ofrezcan; y no dos veces seas advertido, pues corazón tienes dentro de ti (para entender). 
10. No busques en exceso una buena apariencia, pues la Divinidad te acepta así, discretamente. En cualquier sitio, en cualquier momento, tus adornos y tus joyas podrán arrojarte al torrente. 
11. A la hora de sembrar, no sólo vayas y siembres: prepárate bien, selecciona bien, planta bien, para que bien eches raíces. Cultiva bien tu sementera, tus campos, tus nopales. Constrúyete allí una casa buena, firme, con ayuda de todos, y déjala en herencia a aquellos a quienes educas. 
12. Que vean en ti al que enseña y se preocupa, pues el que instruye a otros fundamenta el modo de no dar vueltas en vano.
  
XV 
1. Pide con entera humildad, suplica con justicia: He ahí concentrado todo el ritual. Pues satisface, compensa el labio que se manifiesta en súplica.
2. ¿Es que ya lo sabes todo sobre la tierra? ¿No estás acaso tanteando con los pies? ¿Te conduces a ti mismo, a ti misma? ¿No eres aún llevada, o aún eres cargada? Mañana o pasado mañana, ¿Quizás llegaremos a saber aquello que sólo la Divinidad, y únicamente la Divinidad conoce?
3. Recuerda que te está viendo Tloke Nawake, quién conoce el interior de la piedra y el palo, quien escudriña el corazón del hombre ¡Nadie conoce su poder, nadie conoce su peso! ¡No es cierto que vivimos sobre la tierra!
  
XVI 
1. Quién vive en embriaguez y en sus manos se babea, ha manchado su cuello, se apresta a difamar, se apropia de las cosas y da alaridos, pues la hierba y el vino le han atado. 
2. Esta persona ya no sale por su salida, ni vive su propia vida, ya no corre su carrera, no tiene rostro, ni orejas, ya no canta, no dice, no se expresa; a la hora del grito, ya no puede gritar. No tiene camino, ni conoce el orden, pues no presta atención a la palabra buena, aquella que eleva, que expresa. 
3. Solo, sin reflexión, vive, moviéndose de continuo, cayendo de repente. Desgarrado, revolcándose en su inmundicia, vive. No se levanta en paz ni se acuesta en alegría. Como conejo se inquieta, como venado huye. 
4. En ceguedad vive y no sale de ahí, ya no quiere crecer. Únicamente anhela escabullirse, tan sólo rechaza con el pie. Nada comprende ni retiene, no es civil. Se arroja contra sí mismo, se abandona a las dudas, da golpes, gruñe, lanza mordidas. 
5. Esta persona violó la voluntad de Ketsalkoatl, y por eso, ya no extiende su brazo cuando debe extenderlo, ni va al sitio a donde debía ir; ya no entrará a donde deba entrar, ni morirá cuando deba morir.

XVII 
1. Cuanto puedas, produce, ambiciona las flores de Quien Te Dio La Vida, de Por Quien Vivimos. Puedes vivir a Su lado en este día que en préstamo has venido a pedirle.
2. Regresa junto a la Divinidad, ten conciencia de tu dueño, pues se duele, se enfada cuando le olvidas y, puesto que sois uno, devuelve a tu corazón su pena y su olvido.
3. Busca y reconoce qué es lo que Ometeolt, quiere de ti sobre la tierra. Como cuando buscamos algo a tientas, como cuando pintamos un libro, ve así: lento, pero sin detenerte. Identifica en qué consisten el infortunio y la desdicha, la inhumanidad y la pérdida, y así no vivas. 
4. Sólo en tu propia paz, en tu prudencia, ve adelante, sin vacilación ni duda, para que de ese modo no entristezcas mi corazón. Con toda tu atención, serenamente, así vive. 
5. Y no te aflijas por la pobreza humana, no te enfermes por ello, ni tus entrañas adelgacen, ni desfallezca tu corazón ante lo retorcido, ante lo que no es recto. ¿Es que sólo tibieza, bondad, ha de ser nuestra suerte? 
6. Sé un guerrero, una guerrera. Arrójate al Ser del Paraíso, Quien Nos Da La Vida. Con toda tu fuerza, con todo tu aliento, átate a lo alto, ve junto a los Dioses, arrójate a ellos. Y ocurrirá que la  Divinidad misma, llegará a ser raíz de tu existencia.

XVIII
1. ¿Has recibido Su aliento, Su palabra? Guárdalo en tu corazón como algo secreto. Que no te aturda, ni embriague, ni te cause orgullo. Ya comprenderéis cómo a nada, a nadie, olvida Ometeotl.
2. Entra en la bienaventuranza de Tloke Nawake. Baja tu cabeza, flexiona tus rodillas, adopta una postura atenta, acostumbra tus piernas. Resbala, deslízate hacia la Divinidad. Y si algo te atormenta, si algo interfiere tu fluir, disípalo en su dicha y afirma tu vida.
3. Entra en la presencia de Tloke Nawake, el Humano, quién es Noche y Viento (invisible e impalpable); ofrécele enteramente tu corazón y tu cuerpo. Concéntrate en donde estás, acércale a tu rostro, a tu corazón.
4. Más aún: disfruta la riqueza de Quien que te atormenta,  De Quien te hace puro. Su agua de intenso azul, su agua de jades, su vaso de turquesa ha depositado en ti, para lavar tu alma y tu vida y merecerte.
5. No murmures nada en tu interior, nada digas ni pienses en forma reactiva del yerbazal (de tu mente), pues dentro del alma y el cuerpo ve y escucha la Divinidad. Si en verdad controlas tus distracciones, dispondrá algún remedio para tu necesidad. 
6. Concéntrate enteramente en la Divinidad. El nombre y la gloria de Quien todo lo puede es lo único que causa gozo. Reparte su gloria allá, en lo alto, para todos. Y cuando un hombre bueno la recibe, se vuelve cual un ave excelente; de su cola, de sus alas brotan padres y madres, brotan aquellos que nos guían en cualquier rincón del Universo en que existamos.
  
XIX 
1. Mi progenie querida, esto que te doy a comer es alimento puro. Lo que es para comer aquí en la tierra, acércalo a tu rostro. No te hagas semejante a piedra, pues ya sabes que si una piedra es dura, no sólo una vez se le golpea hasta que se quiebra. 
2. Observa al venado cuando lo persiguen: va asustado, ignora a dónde va: al hueco, a la muerte. Y tú, ¿Acaso eres venado para que no sepas a dónde vas? Pues te ha sido mostrado el camino; por tu propia voluntad te traicionarías si lo pierdes. 
3. Mira: cómo el árbol florido ya no retoña ni echa brotes -pues sólo retoña y reverdece si resiste la helada, que de otro modo se marchita y seca-, así tú, si no retoñas y echas ramas a la hora del verdor y el renuevo, por tu propia voluntad te habrás arrojado a la boca de las fieras. 
4. Ahora que Ometeotl te ha mostrado su bondad, ahora que dentro de ti se agita, no lo desprecies. No juegues con un poco en tu interior para devolvérselo luego, hastiado, pensando: ¿En verdad me he curado? Ahora que te has acercado a la riqueza que de su presencia viene, ¿Le ofenderás de nuevo? ¿Volverás a ensuciar tu ser, tu alma?
5. Con todo, aun cayendo muchas veces, si de nuevo recuerdas a Tloke Nawake y te limpias sinceramente frente a Su Majestad, arrojando tu mancha en su presencia, una vez más tendrá piedad de ti y te mirarán sus ojos.
6. Ve, disfruta de tu tesoro, que viene del seno de Nuestro Señora, Nuestro Señor.


XX 
1. He aquí mi disposición final, aquello que os identificará como mis seguidores, lo que debéis seguir y compartir, pues es alimento escogido. Sólo tres consejos deseo encomendaros:
2. El primero, que busquéis con anhelos haceros amigos de Quien está en todas partes, en todos cuerpos, pues es noche y viento, del cerca y el junto. Y en tal empeño, mirad que no os hagáis orgullosos, desesperados o cobardes, sino más bien, humildes de corazón, poniendo toda vuestra esperanza en Nuestro Señor, Nuestra Señora, y atreviéndoos a mantener sus prescripciones.
3. Lo segundo que debéis recordar: Tened paz con toda la humanidad, respetad a todos y a nadie agraviéis. Por nada del mundo avergonzaréis a otra persona. Calmaos, que digan de ustedes lo que quieran. Callaos aunque os combatan y no respondáis. Así demostraréis vuestra condición de fuerza y vuestra nobleza, y todos sabrán que en verdad vienen de mi parte.
4. Y lo tercero que os pido, es que no perdáis el tiempo que os ha dado la Divinidad sobre este mundo. Ocupaos en lo que es bueno de día y de noche, no despreciéis el tiempo. Porque no sabéis si volveréis a vivir o si reconoceréis vuestros rostros allá, donde de algún modo se existe. Aprovechad esta vida.
5. Basta con esto, que era mi misión. Haced en adelante lo que bien os pareciere. Toda pesona que se atenga a su propio bien, allegará para sí la excelencia y conquistará la vida.




Notas: Quizá algunos podrían alegar que la historia de Se Akatl se narra en años y yo lo presento en meses, pero es natural que los relatos de héroes culturales y fundadores sean así; la historia de Jesús se presenta en un supuesto lapso de una vida de 33 años y lo ajustan en uno solo, el pesaj Judio narra la liberación del puedo judio y su posterior vagar en el desierto en nada menos que cuarenta años. La función del relato legendario es justificar la actividad religiosa-mágica, y no al revés, en otras palabras; nosotros hacemos estos rituales religiosos por un entendimiento místico del mundo y enseñamos a los no iniciados que fue él mismo Ketsalkóatl quien nos instruyo a hacerlo. 

BIBLIOGRAFÍA: 

CANTOS Y CRÓNICAS DEL MÉXICO ANTIGUO, MIGUEL LEÓN PORTILLA, AÑO DE 1986
http://toltecayotl.org/tolteca/index.php/2014-03-30-23-31-52/filosofia-del-anahuac/592-el-quetzalcoatl-cosmico
EL EVANGELIO DE QUETZÁLCOATL, FRANK DÍAZ, AÑO 2000
http://iteokalli.mex.tl/50020_LA-ENSEnANZA-DE-QUETZALCOATL.html




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