lunes, 4 de diciembre de 2017

Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl: Arquetipo Del Iniciado Tolteka (Parte II)

Se Akatl Topiltsin Ketsalkóatl: Arquetipo Del Iniciado Tolteka (Parte II)


En la anterior entrada, partí de la premisa de que Se Akatl fue tanto un personaje histórico, como una figura religiosa que  representaba las fuerzas cósmicas de la naturaleza, (o personaje "mítico"); que además era el prototipo o arquetipo del maestro trascendido o iluminado tolteka, el maestro sabio que se hacía uno con Dios; los primeros nueve meses del calendario shiupowali, el iniciado se centraba en descubrir la espiritualidad, vencer los obstáculos que tenían los maestro preparados para é, y por último, sacrificarse espiritualmente. En la segunda mitad del calendario, el héroe sacrificado va en busca los huesos perdidos de su padre, resucita como el Androgino Universal, asume su nueva vida espiritual al servicio de los Dioses, y presencia el nacimiento de su progenie que será consagra también al servicio de la humanidad. 



Meses 9 y 10, Morir La Vida Anterior/Ir Por Los Huesos Perdidos De Su Padre: Estos meses correspondían para el iniciado un plena identificación con la Naturaleza, cuyo Divino y misterioso origen, les había tenido preparado un destino desde su nacimiento, ellos mismos nacieron de una virgen, (sin esposo), de la casta sacerdotal y está misma los pario; ¿Entonces quién era su padre? ¿Estaba muerto su padre? ¡Seguramente los iniciados alguna vez se preguntaron esto! Si como nos narra los anales de Kuatitlán, nació Se Akatl de una virgen que escondió un jade en su seno, ¿Por qué se esforzaba por desenterrar los huesos de su padre? ¿Su Madre Chimalma no le contó sobre su peculiar nacimiento? Ahora el iniciado debe viajar al reino de la muerte, al reino del norte, donde Teskatlipoka Negro/Miktlantekutli lo espera; solo para tomar los huesos perdidos de su padre, (descubrir su origen Divino) ,y regresar al mundo como un hombre nuevo, un maestro tolteka...  Rehaciendo con su sacrificio la humanidad entera, (redimiéndola). (Véase los últimos meses del calendario Shiupowali

Casí al inicio de los anales de Kuatitlán, leemos lo siguiente: 

Vienen los años 2-Pedernal, 3-Casa, 4-Conejo, 
5-Caña, 6-Pedernal, 7-Casa, 8-Conejo. 
En el año 9-Caña buscó a su padre Ketsalkóatl, 
cuando ya tenía un poco de discernimiento, 
tenía ya nueve años. Dijo: ¿Cómo era mi padre?, 
¿Acaso puedo verlo? ¿Acaso puedo mirar su rostro? 
En seguida le fue dicho: En verdad se murió, 
allá fue enterrado ¡Ven a verlo! 
Luego fue allá Ketsalkóatl, 
en seguida escarbó y escarbó, buscó sus huesos. 
Y cuando hubo sacado sus huesos, 
allá los fue a enterrar en el interior de su templo, 
en el que se nombra de la Diosa Kilastli... 

Así termina la narrativa de la Huida de Ketsalkóatl: 

Fijó la vista en la Montaña Matizada 
y allá se encaminó. 
Por todas partes iba haciendo prodigios
y dejando señales maravillosas de su paso. 
Al llegar a la playa, hizo una armazón de serpientes 
y una vez formada, se sentó sobre ella 
y se sirvió de ella como de un barco.
Se fue alejando, se deslizó en las aguas 
y nadie sabe cómo llegó al lugar del Color Rojo, 
(el sacrificio), al lugar del Color Negro, (la muerte), 
a Tlilan, Tlapalan, el país de la Sabiduría...

Además de lo que los relatos de Se Akatl nos narra, el primer Ketsalkóatl, el Dios Primigenio; también tuvo que rescatar los huesos de la anterior humanidad, y estos huesos, no eran nada mas, ni nada menos que el maíz, con el que formó a los hombres de esta era; su padre era nada menos que el Sol-Maíz y su madre, la Luna-Tierra: 

Y luego fue Ketsalkóatl al Miktlán, 
se acerco a Miktlantekutli y a Miktlansíwatl,
y en seguida les dijo: Vengo en busca de los huesos preciosos 
que tú guardas, vengo a tomarlos. 
Y le dijo Miktlantekutli-¿Qué harás con ellos, Ketsalkóatl
Y una vez más dijo (Ketsalkóatl): 
-Los Dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra. 
Y respondió Miktlantekutli: -Está bien, haz sonar mi caracol 
y da vueltas cuatro veces alrededor de mi círculo precioso. 
Pero su caracol no tiene agujeros; 
llama entonces (Ketsalkóatl) a los gusanos; 
estos le hicieron los agujeros y luego entran allí los abejones 
y las abejas y lo hacen sonar. 
Al oírlo Miktlantekutli, dice de nuevo: 
-Está bien, toma los huesos. 
Pero dice Miktlantekutli a sus servidores: 
-¡Gente del Miktlán! Dioses, decid a Ketsalkóatl 
que los tiene que dejar. 
Ketsalkóatl repuso: -Pues no, de una vez me apodero de ellos. 
Y dijo a su nawal: -Ve a decirles que vendré a dejarlos. 
Y éste dijo a voces: -Vendré a dejarlos. 
Pero, luego subió, cogió los huesos preciosos. 
Estaban juntos de un lado 
los huesos de hombre y juntos de otro lado 
los de mujer,y los tomó e hizo con ellos un ato Ketsalkóatl
Y una vez más Miktlantekutli dijo a sus servidores:
 -Dioses ¿De veras se lleva Ketsalkóatl los huesos preciosos? 
-Dioses, id a hacer un hoyo. 
Luego fueron a hacerlo 
Ketsalkóatl se cayó en el hoyo, se tropezó 
y lo espantaron las codornices. 
Cayó muerto y se esparcieron allí los huesos 
preciosos, que mordieron y royeron las codornices. 
Resucita después Ketsalkóatl , se aflige 
y dice a su nawal: -¿Qué haré, nawal mío? 
Y éste le respondió: -Puesto que la cosa salió mal, 
que resulte como sea. 
Los recoge, los junta, hace un lío con ellos, 
que luego llevó a Tamoanshan. 
Y tan pronto llegó, la que se llama Kilastli, que es Siwakóatl, 
los molió y los puso después en un barreño precioso. 
Ketsalkóatl sobre él se sangró su miembro. 
Y en seguida hicieron penitencia los dioses 
que se han nombrado: Apantekutli, Uiktolinki, Tepankiski, 
Tlauamának, Tsontémok y el sexto de ellos Ketsalkóatl
Y dijeron: -Han nacido, oh Dioses, los masewales 
(los merecidos por la penitencia). 
Porque, por nosotros hicieron penitencia (los Dioses).
Así pues de nuevo dijeron (los Dioses): -¿Qué comerán (los hombres), 
oh Dioses?, ¡Que descienda el maíz, nuestro sustento! 
Pero entonces la hormiga va a coger el maíz desgranado, 
dentro del Monte de nuestro sustento Ketsalkóatl 
se encuentra a la hormiga, le dice: 
-¿Dónde fuiste a tomar el maíz? Dímelo. 
Mas la hormiga no quiere decírselo. 
Ketsalkóatl con insistencia le hace preguntas. 
Al cabo dice la hormiga: -En verdad allí. 
Entonces guía a Ketsalkóatl, éste se transforma 
en seguida en hormiga negra. 
La hormiga roja lo guía, lo introduce luego 
al Monte de nuestro sustento. Entonces ambos 
sacan y sacan maíz. Dizque la hormiga roja guió a Ketsalkóatl 
hasta la orilla del monte, donde estuvieron 
colocando el maíz desgranado. 
Luego Ketsalkóatl  lo llevó a cuestas a Tomoanshan.
Allí abundantemente comieron los Dioses, 
después en nuestros labios puso maíz Ketsalkóatl
para que nos hiciéramos fuertes. 
Y luego dijeron los Dioses: 
-¿Qué haremos con el Monte de nuestro sustento?
Mas el monte allí quiere quedarse, Ketsalkóatl lo ata, 
pero no puede jalarlo. 
Entre tanto echaba suertes Oshomoko, 
y también echaba suertes Sipaktónal, 
la mujer de Oshomoco, 
porque era mujer Sipaktónal. 
Luego dijeron Oshomoko y Sipaktónal: 
-Tan sólo si lanza un rayo Nanáwatl, 
quedará abierto el Monte de nuestro sustento. 
Entonces bajaron los Tlalokes (Dioses de la lluvia), 
los Tlalokes azules, los Tlalokes blancos, los 
Tlalokes amarillos, (?)
los Tlalokes rojos. 
Nanáwatl lanzó enseguida un rayo, 
entonces tuvo lugar el robo del maíz,
 nuestro sustento, por parte de los tlalokes.
 El maíz blanco, 
el oscuro, el amarillo, el maíz rojo, 
los frijoles, la chía, 
los bledos, los bledos de pez, nuestro 
sustento, fueron robados para nosotros.

Parece que estos meses, el iniciado se aceptaba como hijo de la Tierra y del Cielo, del Sol y la Luna, y se conectaba como parte del universo y sus tres reinos: Tamoanchan, Cipaktli y Miktlan. Tras haber vencido a su propio enemigo, (la muerte-su sombra), el iniciado se prepara ahora sí, para una venturosa segunda muerte que lo llevará directamente a la casita del Taomanchan, el Paraíso. De esta forma alcanzaban la Divinidad, sin tener que sufrir en el sitio del Miktán. Se lee en Cantos y Crónicas del México Antiguo de Miguel León Portilla, lo siguiente: 

DESPIERTA...
Así se dirigían al muerto, cuando moría. 
Si era hombre, le hablaban, 
lo invocaban como ser Divino, 
con el nombre de faisán, 
si era mujer con el nombre de lechuza, 
les decían: "Despierta, ya el cielo se enrojece, 
ya se presentó la aurora, 
ya cantan los faisanes color de llama,
las golondrinas color de fuego, 
ya vuelan las mariposas". 
Por esto decían los viejos, 
quien ha muerto, se ha vuelto un DIOS. 
Decían: "se hizo allí Dios, (quiere decir que murió)". 

En estas épocas, se talaba un gran árbol, que era llamado, sostén del cielo; este gran árbol era una representación del cosmos y era un concepto similar al axis mundis, o árbol de la vida; las raíces de este árbol representaban los reinos del Miktlán, el tronco era el reino de la tierra o Cipaktli y allá arriba, las frondosas hojas del árbol, la morada de los perfectos y bienaventurados, el paraíso Tamonachan donde reinaban los jóvenes Soshikétsal y Sochipili. Este árbol era adornado y colocado en las plazas principales de las tolanes o centros urbanos. Se festejaba la unidad y la comunión entre los tres reinos, el inframundo, la tierra y el paraíso. Mas tarde, al final de los anales de Kuatitlán, leemos lo siguiente:



        Y cuando terminó ya de quemarse Ketsalkóatl,
hacia lo alto vieron salir su corazón y,
como se sabía, entró en lo más alto del cielo.
Así lo dicen los ancianos: se convirtió en estrella,
en la estrella que brilla en el alba, (Venus).


Meses 11 y 12, Oshpanistli y Tleoteko: En estos meses los iniciados aprendía una maravillosa lección, conectar con su dualidad femenina dentro de si mismos; esto es algo que se vio a lo largo y ancho del mundo, por ejemplo, los galli, sacerdotes de Cibeles y Attis, lo hicieron. Los sacerdotes y sus iniciados se afeminaban con teci, haciéndose uno con la Gran Diosa; se vestían como las mujeres, se maquillaban, hacían danzas y procesiones, en donde se mostraban grandes representaciones de penes, y realizaban rituales fálicos y homoeróticos. Prueba de esto, lo atestigua la imagen de la llamada "Gran Diosa de Teotihuacán", que ahora se sabe que es un sacerdote ataviado como la Diosa de Teotiwakán, Soshikétsal o Teci. Esta advocación de la Diosa era la representación de la salud, la belleza, la curación y el perdón de los pecados. 

 En esta veintena, casi al finalizar, se celebraba la fiesta de las enramadas, recordando la peregrinación de todos los pueblos desde el paraíso terrenal de Aztlán, la gente del Sem Anáwak, se refugiaba en chozas de madera y juncos, viviendo allí durante los cinco días que duraba la fiesta; recordando quizá las penurias que los ancestros pasaron antes de llegar a la tierra prometida del Sem Anáwak. Era un tiempo de sabiduría, una época del contacto con el espíritu. Se hacían obras de teatro en honor a su patrón, Nuestro Señor Ketsálkoatl. Es posible que aquí el iniciado había acabado su periodo de prueba, había sido admitido al círculo de los toltekas, a la casta sacerdotal por la que debió haber nacido. 



Hasta aquí nos aventuramos a reconstruir el posible proceso que debía pasar el iniciado tolteka, hasta ser admitido. Los dos siguientes meses quizá correspondían a los festejos del iniciado triunfante, como pudo haber ocurrió en la veintena de Tepeilwitl, consagrado a Mayawel, Diosa del maguey, del pulque y las bebidas embriagantes; Madre Mística de lo sacerdotes y de los iniciados. En el mes de Kesholi Panketsalistli, el iniciado descubría que su padre corrió una suerte similar a la suya, que el Dios Sol-Maíz-ciervo era su Padre; y justo como el, tenía que luchar en la guerra florida, Soshiyáoyotl... Representante el mismo ahora, el papel del NUEVO SOL. 



Meses 16 y 17, El Nacimiento Del Hijo Divino, La Virgen Madre Luna: La casta real, o nobleza, y la casta de los sacerdotes se perpetuaban por medio de la sangre; ¿Que habrá sido de la simiente depositada en las sacerdotisas del sexo en los meses anteriores? Es posible que el hijo -o hija- nacido de él iniciado, procreado con las cuatro sacerdotisas del sexo, en los meses finales de marzo e inicios de abril; (1) naciera a finales de diciembre o inicios de enero, los cuales corresponden con esta veintena...

Este es el inicio de los anales de Kuatitlán:

Año 1-Caña. En él, según se dice, 
se refiere, nació Ketsalkóatl, 
el que fue llamado nuestro príncipe, 
el sacerdote 1-Caña Ketsalkóatl. 
Y se dice que su madre fue 
la llamada Shimalman. 
Y así se refiere, cómo se colocó Ketsalkóatl 
en el seno de su madre: 
ésta se tragó una piedra preciosa. 

 En cuanto a la Luna, el tolteka descubría que la Diosa que adoraba, (la representante de la Diosa en última extensión, las sacerdotisas); fue también su madre, su hermana y su esposa. 


(1):  si era varón quien lo recogía para llevarselo a casa de los sacerdotes, se llamaba tepanteuwantsin, según Pilar Albertí Manzanares, en Mujeres Sacerdotisas Aztecas.  

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