lunes, 11 de diciembre de 2017

Wewetlatoli, la Antigua Palabra, para las personas del siglo XXI: Discurso I

Wewetlatoli, la Antigua Palabra, para las personas del siglo XXI: Discurso I

Esta es la sabiduría de los ancianos, la antigua tradición de los pueblos toltecas, enseñada a los hijos e hijas pequeños, antes de que ingresarán en el Kalmekak. Estas enseñanzas fueron recopiladas por el fraile Sahagún; y ahora son presentadas a ustedes en un lenguaje moderno, sin alterar en nada su mensaje; recuerden que "quién no escucha consejos, no llegará a viejo"...

Discurso I
Vengan hijos míos, vengan todos, les hablamos su madre y su padre; que solo por unos días más, por breve tiempo, seguiremos haciendo tonterías en el centro urbano, gobernandolos a ustedes y a sus vecinos con ineptitud ridícula, destruyendo la alfombra y el trono, el lugar de la gloría de Tloke Nawake. 

Frente a nosotros están tú, el mayor, luego el segundo, el de en medio, y por último, el menorcito. Lloró, me aflijo y me entristezco, pensando quién de ustedes no tendrá el valor para hablar, y quién no tendrá la capacidad de decisión y la capacidad de actuar sabiamente, y quién de ustedes sí prosperará, de quién de ustedes se apiadara Tloke Nawake...

¿Acaso se derribará nuestra casa y nuestro santuario, donde guardo la palabra Divina? ¡Aquella casa que terminé con dificultades y con mucha miseria! ¿Se convertirá en un terregal, o un estercolero? ¿Se acabara mi tradición y mi recuerdo en este mundo, nadie habrá de mencionarme? ¿Vendrá la ruina total a nosotros? Escuchen entonces como se tiene que vivir en la tierra, para alcanzar la misericordia de Tloke Nawake: 

No hay más que penas y llanto en la tierra, aflicción, suspiros... El fiel y el de corazón entregado a la Divinidad, se dedica a barrer y a limpiar, lo acepta con gusto en honor a Tloke Nawake, se despierta temprano para encargarse del incensario y de la ofrenda de copal. Así se entra en presencia de Tloke Nawake, y allí la Divinidad nos conoce, nos hace dignos de la valentía del águila y del jaguar, allá, Tloke Nawake, conoce a su amigo, quién le llama, quien le reza, quién cuida de su templo y le pone sus respectivas ofrendas. 

Tloke Nawake es Madre y Padre del sol, de la humanidad, del inframundo Miktlán, del paraíso Tamoanshan; las aguilas y los tigres, le tienen veneración y afecto, es su Madre y su Padre, así lo ordenó Tloke Nawake. Así nos da el cetro y el gobierno, nos pone a su izquierda, nos calza, y nos da responsabilidades, La Madre de los Dioses, El Padre de los Dioses, quienes están en el ombligo de la Tierra, entre una muralla de jade, con la cara en el agua de los colibríes azules, Shiutekutli, quién habita en la región nebulosa de los muertos.

¿A quién hereda Tloke Nawake, el reino de la humanidad? ¿Acaso al guerrero valeroso y poderoso, quién impone su orden? ¿O más bien, a quién por su benevolencia le hace madre o padre de su Reino? De este reino, que yo ahora gobierno como en un sueño, sin merecerlo, en esta vida ilusoria... 

Tal vez simplemente me confundieron las Divinidades ¿Acaso me hice yo solo, me cree a mi mismo? ¿Acaso dije: sea yo esto? No. Fue la palabra, la bondad y el designio de Tloke Nawake, todo esto es propiedad suya, si yo tengo por un momento la propiedad del gobierno, es porque así lo quiso en su voluntad, la Divinidad. 

Estoy muy consternado y sufro mucho, incluso lloro; ninguno de ustedes me deja tranquilo. Tú, el mayor, en vano eres él mas grande, solo veo en ti un comportamiento infantil. Y ustedes, el de en medio y el menor, ¿Se van a perder de los caminos correctos, solo por ser mas chicos? Por favor, escúchennos ¿Que harán en la tierra? Descienden de los toltekas, nacieron de la nobleza, no vinieron al mundo en los bosques, o no nacieron entre los salvajes ¿Que harán entonces? ¿Se ocuparán de trabajar, ya sea de montacargas, sembrando y cosechando, o serán carpinteros? 

No, este es su trabajo: Ocúpense del tambor y de la sonaja, despierten al centro urbano con su música, alegrarán de esta manera a Tloke Nawake; y con estos instrumentos, buscarán la palabra Divina, reflexionarán en sus palabras, le suplicarán para que les hable a ustedes, -como si fueran profetas-. Cuiden también de las artes, del bordado de plumas, y de su aprendizaje, con esto, en tiempos difíciles; comerán en la corte.

Cuiden también de la tierra, de sembrar y cosechar ¿Qué tú no naciste campesino? Insensato, los ancestros cuidaban de la tierra, y decían, si sólo atiendes la nobleza, ¿Qué comerá tú y tu familia? ¿Qué van a beber? ¿En donde han visto que quién no trabaja, coma? El alimento y la bebida merece nuestro cuidado y veneración, incluso les han llamado Nuestros Huesos, Nuestra Carne, nos hacen andar, movernos, alegrarnos, en fin; nos vivifican. Con mucha verdad se dice que el sustento gobierna y domina, ¿Quién ha reinado con el estomago vacío, por ejemplo? ¿Donde han visto un ejercito que luche sin comida? Por el sustento permanecemos los seres vivos, todos debemos estar pendientes de los alimentos. 

Planten en sus campos el magueicito, el nopalito, el árbolito; ellos darán descanso a los pequeños y pequeñas, solían decir las abuelas, y los abuelos. Pues tú, joven fornido, ¿Tienes ganas de comer fruta? ¿Y como piensas comerla si no plantaste ni una milpa? 

Con esto termina mi discurso para ustedes, mantenganlo en sus corazones, pintenlo allí, denle un hogar; no es un discurso muy grande, pero es todo lo que les queríamos decir. Estas son las cosas que hay que guardar en nuestro corazón, estas enseñanzas nos las dejaron quienes ya partieron.

Primeramente, entren en presencia de Tloke Nawake, quién es Viento-Noche; entrenguenle sus corazones y sus cuerpos completos, no desvíen el camino. No hables dentro de ti, algo que le ofenda, no blasfemes en tu desesperación; que dentro de la piedra, o del árbol habita y escucha, y ve, no vaya a ser que disponga algo contra de ti. Lo segundo es que vivan en paz entre la gente; respeten y reverencien a todos por igual, no los ofendan, sean pacíficos y calmados, que digan de ustedes lo que quieran, no importa, no traten de vengarse. Acojan a la gente con cariño, recuerden que les observa Tloke Nawake, y si se vengan, Ellos -Los Dioses- se vengarán de ustedes. Sigan el camino que se les tiene preparado. Por último, eviten los conocimientos inútiles, no desperdicien el tiempo, recuerden que lo primero es el autosustento; por el alimento suspira, implorenle a Tloke Nawake, no se ocupen de vanidades. 

¿Quién de ustedes sacara el provecho de nuestras palabras? ¿Acaso serás tú el mayorcito, o tú, el de en medio, o tú, el mas pequeñito? ¿Serás tú el que observe y escuche la palabra de los antiguos, y tenga a la Divinidad en su corazón, y lo reflexiones, y lo escribas? ¡Aprovéchalo, te hará bien, vivirás con esto feliz en la tierra!  



BIBLIOGRÁFIA:
http://www.descolonizacion.unam.mx/pdf/publ_10.pdf (Salvador Díaz Cíntora) 

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