Cantares del siglo XXI para Omesiwuatl y Ometekutli
Madre Mía (Himno a Tonantsin)
ESTA ES LA ORACIÓN, QUE SE REZA EN LOS ÚLTIMOS DÍAS:
Madre mía que estas en la Tierra,
¡Elevado sea Tu Nombre!
Bendice nuestros campos, a nuestros hijos y a nuestras pertenencias.
Ensalza nuestras virtudes y protégenos de los vicios.
No nos dejes caer en la ambición, la intolerancia.
¡Llévanos, condúcenos a la libertad
y al amor verdadero!
Como lo has hecho por los siglos de los siglos
dentro de la Eternidad...
Madre mía
que eres tan misteriosa,
Madre mía
que estas tan lejana,
bendita lluvia
que mi piel rosa,
bendita brisa
a mi dolor, tan cercana.
Ciego y enamoradizo
¡Oh eterno atardecer!
Si el sol va a desaparecer,
que lo llore el roció.
Placentero arcoiris
no te puedo alcanzar,
no me permites besar
tu inicio, ni tu fin.
El fuego mi hermano
tranquilo ilumino,
mi inútil búsqueda
de ser diferente.
¡yo sé que estas con vida,
Madre, de mi cuida!
Cúbreme de relatos
de alegres versos,
yo los devolveré
con hartos abrazos
para tapar tu dolor.
Los bosques espesos
esconden la vida,
lo más posible lejos
de una humanidad suicida.
Aquí el aire es negro
como hollín.
Miro hacia al cielo
y todo es gris,
nublado, rascacielos
y pavimentos.
Mundo sombrío
en donde las palomas
devoran carnívoras
un cráneo humano.
Las ardillas
tienden a morir
en alcantarillas
radioactivas.
Mar fétido y negro
acabo con el ecosistema,
un derrame petrolero
mato la vida submarina.
Y un arroyo muerto,
verde se ha vuelto,
de aguas claras se llenó,
entonces siento
que nunca abandonas.
...Y sé que te acercas
y sé que me escuchas…
Alabanza a Soshipili
Con Cantos festivos, pintura de flores
¡Escúchenlo!
Viene entre mariposas y en el musgo acuático, su casa
esta entre las bellas luces del cielo,
y canta, y llega.
Sobre el luminoso sitial está erguida la Flor,
y sólo con flores esparce su canto ¡Tanto placer!
Floridas flautas resuenan en su casa:
hay gozo, se canta al son de trompetas,
hay felicidad.
En casa de frutas enflorado,
adornada con flores acuáticas
estás colocado
¡Oh Padre Nuestro!
¡Escuchen sus palabras!
Tú, quien deseas conocerme,
debes saber que soy tu Padre
y vivo en todas las cosas.
Soy cada hombre que conoces
y cada macho sobre la Tierra,
soy la flor de Primavera,
retoño de mi sanguíneo amor.
y provoco el amor y el deseo
de las mujeres hacia los hombres;
y de los hombres por otros hombres.
Soy la fuerza de tu alma,
soy la grandeza de tu espíritu.
Por ti nazco en el
seno de Nuestra Madrecita,
por el solsticio de invierno;
y me sacrifico para
alimentarte con mi cuerpo.
Yo soy la Luz al mundo;
no solo la luz física,
sino también la espiritual
e intelectual;
disipo las tinieblas de
la ignorancia y del mal.
Ven a mí,
volemos juntos
Déjame vivir en ti,
yo soy El Padre que los
ama y nunca los abandona.
Tu roja flor
huele a maíz tostado,
está abriéndose aquí
en el Anáwuak:
¡En ti beben la miel brillantes
mariposas de la tierra!
en ti beben la miel las aves,
como águilas que vuelan.
¡Tú en Anáwuak imperas!
Se esparcen flores, suenan cascabeles:
es tu atabal, oh Príncipe.
Tu eres roja flor de pluma:
Estás dando fragancia en el mundo:
sobre los hombres se difunde.
Una esmeralda cayó al suelo,
nació una flor;
¡Es tu canto!
¡Cuando entonas tus cantos aquí en México,
el sol dura brillando!
Himno a la Gran Temaskaltesi
¿Qué holocausto puede satisfacerme?
Si mis palabras son flor y canto,
y mi aliento lo respira cada creatura.
Mi única ley es el amor, da y recibe amor;
yo eh unido a todas las cosas en
el espíritu del Amor.
No quiero tus sacrificios, si me vas ofrendar,
que sea tu corazón puro e idealista.
Debes saber que en mí
las cosas florecen y renacen;
y a mi volverán cuando lo decida.
Tú te gestaste en las montañas que son mis caderas,
y te amantaste con los lagos y ríos de mis entrañas.
Como tu buena Madre te tomé de la mano y aprendiste a caminar, escuché tu primeras palabras,
y por mi cantaste esta alabanza:
Vístanse de mil plumas diferentes,
que su Señora viene cabalgando
entre las nubes del cielo,
¡Regocíjate, oh quetzal!
¡Que bailen las creaturas del mar!
El sol y la luna también se hincan
ante tu belleza y bondad mi Señora;
¿Quién como tú?
Grande es tu nombre.
Te alabarán todas los seres;
porque desprecias
al malvado y al injusto,
pero al generoso y al libre,
lo has colmado de
tus bendiciones y tu energía.
Nadie que espera en ti
queda defraudado.
Escuchas por igual al nopal
y al ahuehuete,
al pez y al pescador,
al gusano y a la mariposa,
al venado y al alacrán,
todos son tus hijos.
Tu que amas el amor
y todos los buenos placeres,
y eliminas el odio y la amargura,
tuyo es mi corazón;
y el reino de este mundo
y del siguiente,
¡Que así sea siempre
en el Anáwuak!
















